
Quién gobierna la Iglesia católica mientras el Papa León XIV está incapacitado
La enfermedad del pontífice reabre el debate sobre la falta de normas para garantizar el gobierno del Vaticano ante una incapacidad prolongada.
La situación de salud del papa León XIV ha reavivado las dudas sobre quién dirige la Iglesia católica si el pontífice queda incapacitado para ejercer sus funciones. Aunque existen procedimientos para una renuncia o un fallecimiento, las normas actuales no establecen un mecanismo específico para resolver una incapacidad prolongada.
¿Quién queda al frente del Vaticano?
Cuando el Papa no puede desempeñar sus actividades habituales, la Curia Romana mantiene en funcionamiento la administración eclesiástica. En este contexto, el Secretario de Estado del Vaticano, cargo que ocupa el cardenal Pietro Parolin, desempeña un papel central en la gestión administrativa y diplomática de la Santa Sede. Sin embargo, sus atribuciones no le permiten asumir todas las facultades reservadas al pontífice.
El especialista en asuntos vaticanos Filipe Domingues explicó en marzo de 2025 a BBC News Mundo que cada cardenal conserva sus responsabilidades y que el secretario de Estado tiene una función relevante durante estas circunstancias. No obstante, decisiones como el nombramiento de obispos y la aprobación de canonizaciones siguen correspondiendo exclusivamente al Papa.
Un vacío en el derecho canónico
El derecho canónico contempla procedimientos para la sucesión papal en caso de muerte o renuncia, pero no desarrolla un protocolo equivalente para cuando el pontífice permanece con vida y pierde la capacidad de gobernar. El Canon 335 menciona la posibilidad de que la Santa Sede esté impedida, aunque no define con precisión esa condición ni determina cómo debe actuar la Iglesia ante ella.
Esta ausencia de disposiciones específicas contrasta con las normas aplicables a los obispos, cuya incapacidad puede dar lugar a la transferencia temporal de responsabilidades a otras autoridades eclesiásticas. Para el caso del Papa, algunos especialistas han planteado que el Colegio de Cardenales asuma determinadas tareas administrativas y que una comisión médica evalúe periódicamente su estado, pero estas propuestas no se han convertido en un procedimiento formal.
¿Puede renunciar por motivos de salud?
La renuncia es una alternativa contemplada en teoría ante la imposibilidad de continuar en el cargo. En 1965, Pablo VI dejó instrucciones relacionadas con esa posibilidad, mientras que Francisco confirmó en 2022 que había preparado una carta de renuncia para utilizarla en caso de incapacidad médica. Sin embargo, la legislación eclesiástica exige que la dimisión papal sea libre y manifiesta, lo que genera dudas sobre cómo proceder si el pontífice ya no puede expresar su voluntad.
La evolución de la salud de León XIV vuelve a poner el tema en el centro de la discusión sobre la continuidad institucional del Vaticano. Mientras no exista un protocolo específico para una incapacidad prolongada, la Iglesia católica mantiene mecanismos para sostener su administración, pero carece de una ruta normativa claramente definida para resolver quién asumiría determinadas funciones si el Papa no pudiera volver a ejercerlas.










